Aportes para la reconstrucción del sistema Ferroviario IX

Aportes para la reconstrucción del sistema Ferroviario IX

Estacion

La expansión de la frontera agrícola en la Pampa Húmeda (la que antes había sido desierto) vino de la mano de la infraestructura indispensable de transporte. Y entonces El Transporte era El Ferrocarril. Lo demás era tracción a sangre.
Las estaciones se iban erigiendo en la medida del alcance de aquellas enormes chatas y del aguante de sus caballos. Y en la medida de ser pequeños centros de servicios para los colonos/arrendatarios.

Las estancias en la zona hasta tenían servicio propio decauville que las conectaban con las estaciones. Micaela Cascallares tenía un servicio de casi 100 kilómetros, Copetonas 60 y Orense 70 enlazando las estancias donde los colonos entregaban sus porcentajes con la vía principal.
Balcarce tenía cerca de 300 kilómetros de vías decauville para el trasporte de trigo y papas.

Pero el tren, también llevaba y traía gente, mercaderías, abastecía los almacenes, traía el correo, traía los diarios, las revistas… Era un vector de culturas que iba homogeneizando la Argentina.
En mi otra vida (la de tanguero), suelo analizar la influencia de los ferroviarios en el tango, y resulta sorprendente la cantidad de músicos y poetas del tango que fueron ferroviarios (Agustín Bardi, Rafael Tuegols, Celedonio Flores) o que eran hijos de ferroviarios, e hicieron vida de estación (Edmundo Rivero o un cuasi tanguero, el actor Carlos Carella). Mucho mas cerca en el tiempo, recuerdo a Marcelo Bares cantor de tango y guarda, que era de Dorrego.

O sea que los ferroviarios y su mundo eran justamente el vector de homogeneización cultural. Y el Ferrocarril. De Don William Parish, y luego de su hijo, Woodbine Parish. Entre mis tesoros tengo una guía comercial del FC Sud, Oeste y Midland del año 1944 que resume el movimiento de carga y pasajeros de todas las estaciones de las distintas líneas, y estación por estación los comercios que en cada una de ellas existían, mas los principales agricultores de mas de 200 has. que tributaban carga, y las estancias a las que servía cada estación.

Es una radiografía del movimiento económico de las Provincias de Buenos Aires, Mendoza, La Pampa, Río Negro y Neuquén (estas tres ultimas entonces eran Territorios). Uno ahí puede ver la densidad de población, e imaginar lo que era aquello.

Pero fue pasando el tiempo, y la calidad de vida creciendo, y ya no era suficiente la educación primaria de aquellos pueblos. Y aquella gente aspiraba a mejor educación para sus hijos. Se fue incrementando el parque automotor, y por consecuencia, el reclamo de mejores caminos. Y por allí, se compraban una casita en la ciudad cabecera, donde la madre estaba con los hijos durante la semana, y volvían a la chacra los viernes. O los abuelos eran los que vivían en el pueblo, y los nietos estaban en la semana con los abuelos. Se iban adquiriendo otras pautas culturales. El rural se hacia citadino.

El Peronismo no atacó frontalmente el tema de la tenencia de la tierra. Optó, en vez de una Reforma Agraria por una táctica de desgaste. Mediante sucesivas prorrogas de la ley 13,246 «congeló» la situación por años, con lo que algunos terratenientes fueron fraccionando y vendiendo a sus arrendatarios, que contaban con apoyo crediticio y podían afrontar el negocio. En esta situación algunos propietarios iban recortando la superficie a vender a sus arrendatarios (si el arrendatario tenía 300 has. le ofrecían venderle 150, por ejemplo) y así se recomponían como productores netos dejando de ser rentistas. Otros propietarios negociaban una indemnización con sus arrendatarios para recuperar superficie.

Por otra parte, el Peronismo (con los fondos provenientes de la apropiación de la plusvalía (que posteamos en Recuerdos de una Política Nacional por parte del IAPI) potenciaba los bancos para el crédito hipotecario, y «fondeaba» al Instituto Nacional de Colonización y a sus réplicas Provinciales, lo que le permitía encarar la expropiación o compra directa con destino de colonización de extensiones de tierra (en general de grandes propietarios remanentes de aquellos remates realizados post-conquista del desierto, y sus sucesores, que vivían en Europa, y jamás habían pisado la Argentina). O sea, que si entendemos Reforma Agraria como acceso a la propiedad de la tierra, si bien no se hablaba expresamente de eso, se hizo bastante. De la otra parte, como de asegurar la rentabilidad del auténtico trabajador de la tierra, a través de seguridad en el precio de su producto se hizo mucho.

Pero habíamos dicho que la familia rural se hacía citadina y eso traía como consecuencia que servicios que se requerían en el pueblo, se empezaron a requerir en la ciudad, y el comerciante (o la Cooperativa, que iba absorbiendo al comercio del pueblo) empezaba a declinar.

OJO, que mientras esto sucedía, el ferrocarril iba y venía, sin registrar que por esos caminos empezaron a circular camiones, y que los camiones cargaban en la chacra y de allí iban directo al puerto. Y que los silos chacra iban reemplazando aceleradamente a las bolsas. Y que no se adaptaban los vagones al granel, con la rapidez que el asunto lo demandaba. Tal vez porque los ferrocarriles del ’55 en adelante nunca fueron manejados por ferroviarios (esto es otra historia) sino por empresarios mas comprometidos con Mercedes Benz y Ford que con los intereses del país.

Saltando en el tiempo, a riesgo de dejar baches que podrán der motivo de otra serie, había quedado aun una buena cantidad de arrendatarios cuando por la ley 17253, el 30 de abril de 1968 caducó definitivamente la ley 13246, y los arrendatarios que quedaban dejaron sus campos. Un 50% dejó definitivamente la actividad y del otro 50%, la mitad se trasformó en contratista rural, pasando a prestar servicio a los nuevos/viejos terratenientes, y los demás compraron algunas fracciones con créditos del BNA.

Ese 75% de arrendatarios que dejaron la actividad lo puedo cuantificar así. La Cooperativa Agricola Ltda. de San Mayol tenía 250 socios activos. De un día para otro, 35 socios dejaron la actividad. Y así fue sucediendo en toda la zona. Por varias razones que vinimos apuntando se produjo una concentración productiva y poblacional hacia los centros urbanos cabeceras de Partido. Los pueblos fueron languideciendo. Ya el herrero y el mecánico tenían menos trabajo, el carnicero en lugar de dos animales por semana carneaba uno solo, el panadero vendía menos y todo así. De pronto en lugar de Jefe la estación quedaba a cargo de un auxiliar, y uno de los cambistas hacía todo el resto. Con dos hombres alcanzaba.

Cuando pasó el último tren, nosotros ya no estábamos para verlo. Cargó al encargado de la estación, y también se lo llevó.

Seguiremos.

Antonio (El Mayolero

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