Carta esperanzada a mi Presidenta, compañera Cristina Fernandez

Carta esperanzada a mi Presidenta, compañera Cristina Fernandez

Compañera:

Hablan de fin de ciclo progresista, hablan de corrupción «K», hablan de tantas cosas… pero hablan, sólo hablan, porque la lluvia de inversiones no llueve, la pobreza cero pierde cien a cero, y la «pesada herencia» les sigue sirviendo para inaugurar obras que tu gobierno, Nuestro Gobierno hizo en los doce años de década ganada.

Te quieren presa, te necesitan presa, o al menos necesitan distraer con esa fantasía trasnochada a los pocos incautos que aún quedan. Necesitan confundirlos con cortinas de humo que los alejen del sufrimiento cotidiano de un país que se desploma inerme frente al saqueo voraz de los fugadores seriales de divisas, los tarifazos, los despidos, las voces prohibidas y las inoperancias manifiestas de los que dicen proveernos seguridad, la seguridad de hacer todo mal,  en todo caso.

Y cómo si fuera poco contamos con algunas defecciones propias, algunos referentes que no refieren más que a su bolsillo o a su interés personal bajo sospecha. Siempre ha sido así los roedores huyen de los barcos que creen se han de hundir. No ven que no es el nuestro el barco que se hunde, sino el de la propia patria traicionada. No nos vamos a olvidar, no esta vez.

Que se vayan todos los que sobran, pero que no falte uno de los necesarios, compañera.

No obstante, compañera, la realidad es bien otra. Tu retrato se ilumina cada noche en los hogares humildes del Chaco, la Matanza, Choele Choel o Caucete. De Norte a Sur y de Este a Oeste, tu recuerdo o mejor dicho tu presencia, crecen con cada factura impagable que golpea la puerta de un humilde, tu rostro brilla en la conciencia de cada ingenuo que se comió el cuento de Cambiemos y hoy cierra lagrimeando su quiosco, su pequeño local, su emprendimiento ayer próspero cuando todo estaba mal por tus cadenas.

Los que querían comprar dólares ya no pueden comprar carne o queso ni pagar la cuenta del agua, los asalariados que se quejaban de pagar impuesto a las ganancias hoy no tienen salario. El país cruje y la perplejidad crece, Cambiamos, que duda cabe.

Por eso, no estás sola compañera, poco a poco las vendas van cayendo, pese al ingente esfuerzo de los paramilitares de los medios promotores del saqueo, de tapar lo inocultable: El pueblo está sufriendo, y el hambre ya se asoma, y aunque reconocer el propio error es complicado, mas aún si fue debidamente prevenido de mil modos, las caras ya preanuncian el clamor contenido. Con vos estábamos mejor, Cristina, dicen hasta muchos de los que te odiaban.

Sé que la compañera Piedad Córdoba te ha llamado, sé que te ha pedido que te pongas al frente del regreso de las fuerzas populares en la región desolada, que acompañes también el proceso de paz en Colombia, cuyo pueblo te ama con la misma intensidad con que los medios canallas ocultan ese y nuestro amor. Piedad sabe que así ha de ser, como siempre ha sido.

Qué otra cosa puede hacer la mujer que se plantó altiva frente a los buitres y chacales financieros, que no sea seguir al frente de su gente?

Y Piedad tampoco está sola en su esperanza, todo un pueblo te sigue. Nunca nos fallaste, mucho menos ahora.

Te seguimos, aquí estamos, para volver mejores, para incinerar este infierno, para recuperar la Patria, Presidenta,  compañera.

 

 

Juan Carlos Romero López

Director Editorial

prensa@facepopular.net

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