Cristina, la presidenta en hibernación

Cristina, la presidenta en hibernación

Muchos consideramos por varios meses que Cristina No debería presentarse como senadora por razones estratégicas que ya no vienen al caso, y que se resumen en no someterse al desgaste prematuro de cara al 2019.

Ella mejor que nadie sabe si nuestro cambio de posición es el correcto y si finalmente será candidata o no, y si acuerda o no con las razones de nuestra actual postura. En cualquier caso hará lo que hace un conductor siempre: Tomar la mejor decisión posible, no la ideal ni la deseable en teoría.

Por qué Cristina Senadora

El deterioro creciente de la economía y especialmente la situación social de los argentinos, obliga a repensar las estrategias frente a la necesidad imperiosa de detener este desquicio irracional en que nos han hundido los oligarcas de la asociación ilícita que nos gobierna.

Entendemos que Cristina debe presentarse como Senadora sin someterse al juego de la Corporación Cambiemos de competir en unas primarias sin otro sentido que esmerilar su inevitable triunfo.

Cada día que pasa la realidad inapelable de un gobierno de cínicos, perversos y psicópatas hace más evidente el inmenso error en que incurrieron los que con displicente apatía creyeron que un millonario contrabandista y corrupto en esencia, los incluiría en su fiesta.

Tal vez muchos que aún hablan de “la yegua” y “la chorra” terminen votándola para recuperar al menos retazos de un bienestar que los comenzó a abandonar el 10 de diciembre de 2015, cuando ella con un gesto de dignidad frente a la historia no convalidó el traspaso simbólico de la banda presidencia al que venía a entregar a la Patria y al Pueblo, y someterlo a mil miserias y malos tratos.

Ese mismo día no solo se convirtió en calabaza sino en una presidenta en hibernación.

La única depositaria de los votos es ella. Todo lo demás son sublemas de Cambiemos y así lo entenderá el votante, el propio que hoy patalea y el que aún dice odiarla pero que acudirá a las urnas a depositar su votito por ella.

La discusión una vez más es Patria o Colonia.

Como siempre Cristina jugó fuerte al decidir construir un espacio puro con los mejores posibles el que  nos librará definitivamente de la maldición de construir con bosta, demasiado bosta ya tenemos en el gobierno y en los que votan sus leyes.

Incluso algunos leales incuestionables quedarán afuera por ahora, de lo que se trata es ganar, y ellos sabrán entenderlo y apoyar. Se trata de una elección legislativa a ganar, no de armar un equipo de gobierno.

La portada de los diarios la mañana siguiente al comicio será inapelable: Cristina Senadora, todo lo demás será cháchara, balbuceo pueril o letanía del odio que aún atraviesa a los que defienden este saqueo desmesurado.

Desde el Senado Cristina reagrupará a las fuerzas sociales, políticas, sindicales alrededor de la idea de derrotar al neoliberalismo y sus secuaces.

Cada intervención de Cristina en la Cámara Alta será replicada por los medios canallas una y mil veces buscando esa coma en que se equivocó o buscando tergiversar sus dichos. Están perdidos sólo le darán más espacio mediático, y su figura crecerá perforando sus techos de imágen actual.

La realidad finalmente es inapelable, el pueblo argentino con Cristina vivía mejor y ya son multitudes los que lo saben aunque muchos aún sean reacios a aceptarlo por el puro amor propio de no reconocer el error.

El veredicto de las urnas corregirá este siniestro desvío de la historia y Cristina dejará de ser una presidenta hibernando para asumir en plenitud su tercer mandato, esta vez rodeada de funcionarios y legisladores que respeten un compromiso programático para la salvación del país.

Esta vez si Volveremos Mejores.

 

Juan Carlos Romero López

prensa@facepopular.net 

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