DE ROZAS A ROSAS.

DE ROZAS A ROSAS.

rozasHa quedado en las brumas del pasado, sí como dice efectivamente el parte del Regimiento Migueletes, Juan Manuel, faltó a la cita en la batalla por Buenos Aires con el enemigo inglés en 1807. Lo cierto es que, las tareas en la estancia lo motivan y lo alejan de la política. 1810, el golpe del 25 de Mayo lo mantienen alejado. Tenía entonces 17 años. A los veinte (1813) Juan Manuel contrae enlace con Encarnación Ezcurra. La oposición de doña Agustina, su madre, acentuó su convicción, a tal punto que para lograr sus objetivos le hizo creer que Encarnación estaba embarazada. Los entredichos con su madre que pretendía manejar su vida hizo que Juan Manuel rompiera con sus padres y quemara las naves que lo unía a los Ortiz de Rozas: devolvió a sus padres los campos que administraba y cambió su apellido. A partir de entonces Juan Manuel sería Rosas y no Ortiz de Rozas. El joven Juan Manuel, no quedó a la intemperie. Formaba parte de una familia de estancieros, así que fue recibido con beneplácito como administrador en los campos de sus primos Nicolás y Tomás Manuel de Anchorena. Será Tomás quien lo acompañará en su prolongada vida política.
Su habilidad para los negocios era intuitiva así que en poco tiempo Juan Manuel incrementó su fortuna con la carne salada. Mientras él aumentaba sus pesos fuertes la Historia discurría violenta a su lado y los acontecimientos políticos pasaban con la velocidad de un tren desbocado. Además de su primo Tomás, conoció en esos años a Manuel Vicente Maza, quien sería en adelante su asesor legal, fue su abogado en una causa que sus propios padres le iniciaron.
En 1816 había sido designado como Director Supremo por el Congreso reunido en Tucumán, el estanciero Juan Martín de Pueyrredón. En 1818 se produjo una puja entre saladeristas y los abastecedores de carne de la ciudad. Pueyrredón se puso del lado de estos últimos y el joven Rosas se vió obligado a reconvertir su actividad y con la celeridad del rayo cambió la producción saladeril por la exportación de carne vacuna. Los negocios fueron sin duda su fuerte. Sus primos le encargaron la dirección de la estancia “Camarones”, al sur del Salado. En 1819, Juan Manuel era poseedor de una sólida fortuna que invirtió en su propia estancia “Los Cerrillos”, al borde de la laguna de San Miguel del Monte. Allí crea, ante la necesidad de enfrentar al malón una compañía, mas tarde, un regimiento, “los Colorados del Monte”. Fue designado su comandante con el grado de Teniente Coronel.

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