El desafío histórico del 2015 ( Julio Siles)

El desafío histórico del  2015 ( Julio Siles)


Hacia mediados de los 80 la política de aniquilación de los movimientos revolucionarios  y partidos populares latinoamericanos parecía haber concluido, las dictaduras militares dieron  paso a democracias donde se mantuvieron  los partidos conservadores tradicionales y en los viejos partidos populares se reemplazaron los dirigentes  caídos por una nueva dirigencia «moderna», es decir,  neoliberal. Al fin, se había establecido el  discurso único.

En forma simultánea los gobiernos de la región profundizaron las políticas liberales imponiendo un modelo exportador de materias primas y apertura de importaciones de manufacturas. El efecto fue inmediato: la quiebra de las industrias locales sumada a la creciente tecnificación agrícola provocó que 1/3 de la población se convirtiera en un excedente del sistema: no tenían ocupación posible en ese modelo y el modelo sencillamente los expulsaba;, es sabido que el modelo liberal capitalista no «gasta» en lo q no da beneficios por lo que redujo rápidamente la presencia del Estado, dejando de brindar los pocos servicios que prestaba a los sectores vulnerables.

Julio Siles.

Millones de personas quedaron entonces sin trabajo y sin cobertura de ningún tipo, careciendo al mismo tiempo de representación política. La resistencia parecía imposible ante un enemigo tan poderoso que, además del aparato represivo, contaba con armas tales como el hambre y la destrucción de los sistemas de salud y educativos.

Como respuesta, en todo el Sur continental Americano,  desde Chiapas hasta la Patagonia, los pueblos comenzaron una nueva etapa de resistencia política basándose en la organización popular y democrática. 

El continente se cubrió con una red de Organizaciones Sociales con raigambre en su mayoría territorial y étnica: campesinos, pueblos originarios, Asambleas Barriales, colectivos de todo tipo comenzaron una lucha que  hoy jaquea al liberalismo.

 El viejo discurso liberal «antisubverivo» que justificó la represión feroz de los 70, ya no es hoy utilizable:  no es posible hablar de «agresión externa que pretende subvertir los valores nacionales» no hay «ideas foráneas», no hay «marxistas», esta gente esta en su territorio, pidiendo trabajo, comida, vivienda, tierras, hospitales, en muchos casos generan por si mismos cooperativas de trabajo, construyen viviendas y espacios educativos, no están armados, no pretenden abolir el capitalismo, por el contrario, piden incorporarse al capitalismo, y desde dentro, modificarlo. 

Al ser organizaciones mayormente territoriales su modo de lucha es simple: salir del territorio y visibilizarse en las rutas y calles.

La derecha se encuentra en un grave dilema, su vocación es reprimir, pero hasta donde se puede reprimir a gente que sólo ocupa una ruta? cada vez que se los reprime en realidad, se los hace más visibles.

 La  lucha tiene éxito y consiguieron articularse con partidos políticos y gobiernos;  en Venezuela las Organizaciones son fundamentales en la construcción del poder Chavista, el MST  en Brasil apoya con reservas a Lula, Organizaciones sociales llevan al poder a Evo en Bolivia y a Correa en Ecuador,  en la Argentina, a partir de 2003, Néstor Kirchner camina de la mano con las Organizaciones sociales aceptándolas como intermediarios de los reclamos populares y transitando un camino conjunto.

El proceso de inclusión, sin embargo, es lento y trabajoso, cientos de miles no lograron aun ser incluidos, y si bien se crean millones de puestos de trabajo, no son suficientes, y las mismas organizaciones son incapaces de contener a todos.

 Los que aun están excluidos deben sobrevivir, y en su vulnerabilidad muchas veces son el blanco  de grandes empresas del delito generadas por el mismo sistema  que les ofrecen un medio de vida que con el correr de los años se transforma en un modo de vivir, una cultura del delito como resistencia individual.

Es en este punto donde la derecha encuentra su nuevo discurso justificador del accionar represivo: la INSEGURIDAD. El valor SEGURIDAD y propiedad privada son colocados puesto por el discurso político y mediático en primer plano como valores supremos y su preservación debe realizarse aun a costa de vulnerar otros valores, aun los mas básicos como la vida humana y la libertad. 

El modo de construcción del nuevo enemigo es simple: el delincuente viola ley, el piquetero, el pobre que corta la calle viola la ley, y tiene su mismo aspecto,  por lo tanto, se lo asimila al delincuente y el reclamo, por justo que fuera, pasa a ser ignorado frente a la amenaza a la seguridad.

En este marco, estamos asistiendo a una fuerte ofensiva mediática y política para instalar a través del miedo el tema de la seguridad y la inflación como problemas sociales fundamentales que afectan el “valor supremo” de propiedad privada . Esta ofensiva claramente busca el objetivo inmediato de debilitar al Gobierno y al mismo tiempo producir el refuerzo de las fuerzas represivas en equipamiento, salarios y demás, objetivo al que accedieron rápidamente gobernadores como Scioli, y que no parece tener otro fin que preparar el terreno a la represión ante un eventual triunfo de una fuerza neoliberal en 2015.

 Las tres fuerzas electorales q se vislumbran con posibilidades para el 2015 les dan la razón: tanto el Frente renovador, el pan radicalismo de FAUNEN, como la probable candidatura de Scioli por el FPV tienen en sus espacios, en mayor o menor medida, componentes y economistas afines o permeables al neoliberalismo.

Es de suma importancia entonces, para dar continuidad al proyecto nacional y popular en el poder, que el kirchnerismo consiga ganar la calle e instalar un candidato con la fuerza suficiente para vencer a Daniel Scioli en las PASO y ganar luego en primera vuelta, siendo esto posible únicamente  profundizando la identificación y articulación de los sectores populares y Organizaciones Sociales con el Proyecto, de lo contrario , el 2015 será el inicio de una etapa de retroceso y conflictos permanentes.

 No queda mucho tiempo.

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