ENTRE CALÍGULA Y NERÓN

ENTRE CALÍGULA Y NERÓN

 

ENTRE CALÍGULA Y NERÓN

 

Calígula, apodo del emperador Cayo Julio César Augusto Germánico, que desempeñó su cargo por poco tiempo, desde el año 37 al 41 dc., fue criticado en su tiempo como en las crónicas y documentos que intentaron rescatar su paso por la historia.

 

Fue hijo de Julio César Claudiano y de Julia Vipsania Agripina. Su padre fue un destacado General del Imperio e hijo adoptivo del Emperador Tiberio, quien en el año 19 asesina al padre de Calígula por considerarlo una amenaza a su poder. Práctica recurrente por esos tiempos romanos.

 

Con el paso del tiempo, Calígula fue acercándose a Tiberio, logrando su confianza y protección. Ello no impidió que Tiberio fuese asesinado por Calígula. ¿Venganza por lo de su padre? No, como siempre ha sido, sólo ambición de poder.

 

Según las crónicas de la época, el paso de Calígula por el Imperio Romano hubiese sido mejor no recordarlo y menos registrarlo. Pero suele suceder que prácticas perversas y excentricidades venden bien.

Además de llevar una “administración” desastrosa que comprometió seriamente las arcas del Imperio, llevando al pueblo de Roma a una tremenda crisis y miseria, no escatimó en acumular odios y rencores.

 

Se hace referencia a un Calígula pervertido, libertino, violador y asesino. Su crueldad y desquicio han sido sus marcas. Hay historiadores que destacan las violaciones contra sus hermanas para luego explotarlas sexualmente.

Una pinturita el muchacho. No obstante, entre pretorianos y senadores elucubraron y concretaron el asesinato de Calígula a su temprana edad de 28 años, terminando, como casi una regla en el Imperio, de manera fatal su lamentable y corto paso por el más alto cargo Romano.

 

Nerón, o Nerón Claudio César Augusto Germánico, tampoco tuvo una larga trayectoria como Emperador, como tampoco logró ser recordado con benevolencia.

Gobernó entre el 53 y el 68 dc., tiempo en el que cosechó todo tipo de críticas. Algunos lo referenciaban como un exitoso estratega, otros destacaron su crueldad y delirio.

 

Nerón persiguió y torturó a cristianos, pretendía la admiración creyéndose con dotes artísticas y deportivas, se ganó el odio de los senadores creando conspiraciones que lo condujeron a su final, pero antes tuvo la infeliz idea de ver incendiarse Roma para luego reconstruirla según sus apetencias y caprichos.

Fue otro que destruyó las finanzas del Imperio llevando a Roma a una tremenda crisis.

Su historia llega al final cuando el senado lo obliga a suicidarse.

 

Breve repaso de dos personajes de la historia que no dejaron una huella positiva en su paso por el mundo.

Ellos, Calígula y Nerón, seres despreciables, sanguinarios, crueles y pervertidos, han provocado que quisiéramos hacer una aventurada comparación con personajescos actuales en la historia argentina.

 

Si nos detenemos a revisar toda la historia de la humanidad, no han sido pocos, diríamos que fueron excesivos, los casos de seres que han alcanzado una cuota más que importante de poder, dejando tras de sí destrucción, miseria, dolor y mucha, mucha sangre.

Las décadas recientes nos han dejado terribles marcas en la historia, y sin ignorar lo sucedido y padecido en las décadas de los 60 y 70 como los primeros años del 80, nos referiremos concretamente en la del 90 y el período que se transita desde el 2016 en adelante.

 

Pero, para hacer referencia a esos tiempos, como a otros cualesquiera, hemos de comprender que más allá de discursos y frases el tema principal es el poder; el poder que siempre está en las sombras, el poder que permite el control total y absoluto de todo.

Sin vínculos con ese poder oculto, habría sido imposible que todos los nombres que han alcanzado lugares destacados en la historia lo hubiesen hecho sólo por méritos propios.

 

Si bien se han hecho esfuerzos por desmentir y tildar de mitos a las conspiraciones entre sombras, son bien comprobables y más aún en estos tiempos en que podemos acceder a documentación que permite considerar los hechos desde diversos ángulos.

 

En el caso de Nerón y su difundida imagen observando el incendio de Roma con su lira en la mano, tal incendio existió, pero el por qué y para qué aún es objeto de debate.  Su posterior reconstrucción nos remite a tiempos imperiales actuales: tal vez haya sido el primer ensayo de este negocio de invadir, destruir y reconstruir que es tan frecuente en la actualidad. Pensamos en Irak, por ejemplo, entre otras naciones.

 

Hay veces que no hacen falta incendios ni bombas para lograr destruir para luego reconstruir.

El ser despreciable que ostentó la primera magistratura en la Argentina en la década de los 90 demostró que no hacían falta. El imperialismo siempre cuenta con un amplio abanico de instrumentos y estrategias para lograr sus cometidos.

 

Como la profundización de un plan económico exterminador y criminal no pudo lograrse en la última dictadura cívico-religioso-militar, el sistema imperial encontró en un riojano la posibilidad de llevar adelante su macabro plan. Fue así que los noventa se caracterizaron por la enajenación de las denominadas “joyas de la abuela”, entregando por migajas las empresas del estado a capitales foráneos, con lo que el país perdió sus ya escasas soberanía e independencia, y también las posibilidades de autoabastecimiento y el pleno ejercicio de la libertad.

 

Hubo también en esa lamentable como ruinosa administración un reguero de muertes que los medios cómplices se encargaron de disimular. Salvo uno que, por su envergadura, fue casi imposible: la voladura de la Fábrica Militar de Río III en la Provincia de Córdoba. Aún pasadas las décadas siguen sin condena los responsables directos y políticos.

Mientras ello ocurría, el innombrable proseguía con sus demostraciones farandulescas y misóginas, alardeando ante un país diezmado.

 

Luego de esa lamentable y negra historia de los noventa, las esperanzas se renuevan y la idea de una Patria libre, independiente comienza a gestarse, y no sólo en Argentina. La Patria Grande deja de ser sólo un sueño. Líderes irrepetibles como Fidel, Chávez, Evo, Correa, Lula, Dilma, Lugo, Néstor, dan un impensado respiro en la región que vuelve a retomar el sendero de la unidad y la integración.

Por supuesto que cada uno de ellos con sus características y particularidades, pero con una idea central: la Independencia en la región.

 

No duró mucho ese estado maravilloso de felicidad. Pareciera que entre la ambición y la estupidez se convocaron para volver a golpear a nuestros pueblos en su “atrevimiento” de conseguir una realidad mejor. El neoliberalismo volvió a ganar terreno y adeptos. Nunca faltan los baratos obsecuentes que facilitan la desintegración más criminal del tejido social. El poder lo sabe y también sabe que siempre habrán de contar con su vil servicio.

 

Desde comienzos del 2016 en Argentina vuelve la pesadilla: misoginia, desparpajo, delirio y servilismo nos hacen recordar los tiempos del desencajado Nerón y del promiscuo Calígula.

Es la oportunidad que el imperio mundial ha estado esperando para concretar lo que no pudo en los setenta ni en los noventa. Saben que cuentan con un equipo de miserables al servicio de la destrucción de la Nación.

 

Pérdida de puestos de trabajo, cierre de industrias y empresas de todo nivel, destrucción del aparato productivo nacional, enajenación de empresas del Estado, entrega del patrimonio y de soberanía, aniquilamiento de aspiraciones de un País consolidado, desendeudado, autoabastecido y pujante, van pintando un panorama desolador.

 

Casi como una repetición de la historia con un nuevo Nerón pretendiendo incendiar un País que bailotea en el balcón presidencial, transitamos un tiempo nefasto y de difícil recuperación.

Porque no han sido improvisados estos ceos-incendiario. Han llegado con un manual perfectamente diseñado para lograr destruir todo vestigio de unidad y progreso. Y para que no queden dudas de la impudicia con que han llegado, nos han abierto las puertas del infierno, posibilitando que fuerzas foráneas se instalen en nuestra tierra: bases del Comando Sur de las EE UU en Salta, Chaco, Triple Frontera, Neuquén y acuerdos permitiendo a los marines para reprimir en conflictos internos. De este modo garantizan que la destrucción de nuestra Patria no se vea afectada por el accionar de quienes queremos defenderla.

 

Se pregunta Javier Tolcachier en su trabajo Memorias de una Argentina gobernada por la barbarie: “…Para muchos argentinos es incomprensible este regreso histórico. Se habla de amnesia histórica, de una dosis increíble de desmemoria colectiva, de un camino ya tristemente recorrido y de su doloroso final.”

 

¿Pero es cierto que no hay memoria colectiva? ¿Por qué un número importante de argentinos “olvidó” las desgracias que ocasionó el neoliberalismo y votó a este gobierno corporativo?…”

 

Y luego se responde: “…Sucede que hay muchas memorias conviviendo al mismo tiempo. Memorias generacionales que no guardan los mismos recuerdos ni las mismas vivencias.

 No da lo mismo en qué tiempo se nace y en qué tiempo se vive mentalmente, a pesar de vivir en otro físicamente. A una generación adulta sucede otra más joven cuya vida ha transcurrido en otras condiciones. No es lo mismo haber nacido en los sesenta que en los 80 y mucho menos en los albores del nuevo milenio. El germen neoliberal, el individualismo, el consumismo desenfrenado calaron hondo en toda una generación y buscaron su revancha. En otros, ya sesentones, apareció el discurso milico. Y en algunos más viejitos, el antiperonismo puro y duro posterior a la Revolución Libertadora.

 Las memorias generacionales son la tragedia y la renovación de la historia al mismo tiempo, porque colocan cierta sordina sobre lo ocurrido para que aparezca algo distinto, aunque el cambio no siempre sea para mejor, como en este caso…” (1)

 

Ahora bien, nos quedan pocas opciones para revertir el desolador panorama que nos atraviesa. O permanecemos inmovilizados ante tamaña destrucción o nos decidimos a salir a defender nuestros, garantías y libertades y, por sobre todo, nuestro derecho a una Patria libre, independiente, justa y soberana. No hay más opciones.

¿Permaneceremos inmóviles viendo cómo un caricaturesco Nerón nos incendia el presente y futuro? ¿o habremos de asumirnos responsables de nuestros destinos y saldremos a defender la vida, nuestra existencia?

 

Como venimos sosteniendo desde hace mucho, de nosotros depende el tipo de realidad que nos toque vivir.

Decía el inmortal Comandante Hugo Chávez: “…unidos seremos inconquistables…” y afirmaba el Subcomandante Marcos: “…la única alternativa es luchas y juntarse con otros…”

No hay alternativa posible más que la unidad en las luchas para derrotar la nueva avanzada del nazi-sionismo imperial, con su brazo armado en la región y la complicidad y genuflexión judicial y comunicacional.

 

¿Seremos realmente dignos de la Patria Grande que soñaron Bolívar, San Martín, Monteagudo, Castelli, Moreno, Martí, el Che, Fidel, Chávez, Lula y Dilma, Evo, Néstor entre otros?

 

Que así sea.

 

 

NORBERTO GANCI –DIRECTOR- 

El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

http://.elclubdelapluma.wordpress.com

DOMINGOS DESDE LAS 10 HS.

POR FM 103.9 RADIO INÉDITA

www.radioinedita.com.ar

Notas, Referencias y Material Consultado

 

1 https://www.alainet.org/es/articulo/192782

 

https://www.quien.net/caligula.php

 

http://www.abc.es/historia/abci-locura-psicopata-caligula-durante-cuatro-anos-mas-siniestros-imperio-romano-201802020214_noticia.html

 

https://okdiario.com/curiosidades/2017/06/27/caligula-emperador-romano-sadico-1110246

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