Formación y transformación del “Sujeto Agrario" (La formación de la pequeña burguesía agraria)

Formación y transformación del “Sujeto Agrario" (La formación de la pequeña burguesía agraria)

campesino-vasco

Ya quedó dicho como se fue poblando la Pampa Húmeda (y como se fue “Humedeciendo”, más que por lluvia, por el sudor de aquellos inmigrantes). Con la llegada de Yrigoyen al Gobierno (es decir, con la ley Saenz Peña) los hijos de aquellos esforzados colonos empezaron a ejercer sus derechos, al menos los electorales para gran escándalo de la sociedad bienpensante y tradicional que sacaba a relucir su racismo que poca diferencia tiene con el actual hacia los “cabezas” o los “perucas” o “bolitas”.

Había un profundo resentimiento causado por el lento ascenso de esa clase media urbana y rural, que de a poco iba invadiendo ese orden establecido. Las Señoras de la clase alta que suspiraban fastidiadas por el fracaso de las Invasiones Inglesas que de haberse concretado con éxito les hubiera permitido ser Condesas o Marquesas, se dedicaban con celo a disuadir a sus hijas de casarse con esos hijos de los inmigrantes ordinarios pero laboriosos.

Y que ¡ Horror! en lugar de tomar té de Ceylán, habían adquirido “el desagradable vicio del mate” (parece joda, pero esa frase la leí en un libro de lectura de escuela primaria de un instituto religioso de allá por 1910, libro que mi abuela había conservado…) propio de las clases bajas.

Ya con la crisis de 1890, se habían desmoronado muchos castillos especulativos, y así se fraccionaron y vendieron algunos campos dando origen a una incipiente clase media rural, principalmente de inmigrantes vascos, que se habían capitalizado cuidando ovejas “al tercio”. (Modalidad de aparcería en la que el estanciero ponía el campo y la majada, y el vasco Ovejero señalaba uno de cada tres corderos con su señal propia, y se quedaba con un kilo de lana de cada tres esquilados. Aquellos vascos honestos y trabajadores, señalaban las corderas con su propia señal, por lo que al poco tiempo contaban con su propia respetable majada. Eran honestos y trabajadores, lo que no quiere decir que fueran giles…).

Como dijimos, con la llegada de Yrigoyen se empezó a mirar la cosa de distinta forma, aparte que aquellos inmigrantes (sus hijos) eran la base electoral del radicalismo en el Interior. Aparecieron las primeras regulaciones en los arrendamientos, y si bien no se podía hacer una ley específica, al menos, se empezó a atender a los reclamos de la incipiente FAA, en el sentido de que los arrendatarios/aparceros pudieran disponer libremente de su porcentaje de producción, elegir quien les trillara sus sembrados y tener animales domésticos (algo tan elemental como una vaca lechera, gallinas y algún cerdo…) que aunque resulte casi exótico, esas eran sus primeras reivindicaciones. El estallido de la Primera Guerra Mundial trajo también sus consecuencias en lo interno, revalorizando algunos productos y desvalorizando otros.

Ya el negocio de arrendar campos a medias a los “gringos” no era tan rentable, y de yapa con ese gobierno que se metía en todo, intentando desequilibrar la balanza cada vez que podía a favor de su clientela electoral, se fue purgando el panorama. Aparte, se comenzaba una incipiente industrialización sustitutiva de importaciones por lo que le especulación en tierra se canalizó hacia otras inversiones. En la inmediata posguerra se empezaron a lotear y vender más tierras (sobre todo en el Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fé. Las colonizaciones que se habían hecho “por derecha” tenían un sistema que hoy llamaríamos de “leasing” por lo que los arrendamientos (fueran en dinero, o sea los arrendamientos propiamente dichos, o en porcentaje de producto, llamados aparcerías) iban llegando a su término, por lo que los lotes finalmente se escrituraban a favor del colono, que ya pasaba a ser un pequeño propietario.

Y pasaba de “campesino” a pequeño propietario de campo, que ya era otra cosa, ¿no?. Fueron los buenos años de la Presidencia de Alvear, y donde se afianzaron los Radicales como fuerza política del interior.

También son los años en que comienzan a aparecer y organizarse las primeras Cooperativas que tienden a independizar al pequeño productor del “Ramero General”. Las grandes exportadoras no evidencian ninguna preocupación por su aparición, ya que en un principio son también tributarias de sus volúmenes de exportación. Aplicando la máxima de Lord Castreleagh dicen “mientras conservemos la llave del negocio…” En 1922 se crea la Asociación de Cooperativas Zona Centro (Hoy Asociación de Cooperativas Argentinas) con sede en Leones (Cba) y en pocos años llegaría sí a constituirse en un serio estorbo para las grandes exportadoras. Eso será otra historia.

Federación Agraria sigue su lucha por mejores condiciones para los arrendatarios como entidad gremial, pero se encuentra con una limitación. Al ser una entidad gremial, tiene vedado el acceso a la actividad comercial, y ésta tiene un solo canal viable. La Cooperativa de Comercialización. Por años, sería motivo de profundas discusiones dentro del movimiento Federado, a tal punto que recién en 1932 se fundó AFA (Agricultores Federados Argentinos), que hoy día es la más grande cooperativa de productores del pais) y solo en 1950 concretaría la existencia de la Federación Argentina de Cooperativas Agropecuarias agrupando así a una serie de Cooperativas fundadas paralelamente a las filiales de Federación Agraria (sindicato) a tal punto que generalmente compartían techo y dirigentes.

“Has recorrido un largo camino muchacha” decía un publicidad de puchos hace unos años. Y eso se le podría aplicar a María Robotti de Bulzami, la que pateó la olla.

Y voy a contar la historia. Aquellos sufridos inmigrantes no estaban solos. Sus mujeres estaban con ellos compartiendo trabajos, desventuras y aventuras. Habían dejado padres, hermanos, amigos, paisajes, olores, con su hombre buscando un mejor lugar en el mundo para ellos y sus hijos, y los que de ellos vinieran. Y nada de ser ajenas a todo lo que las rodeaba.

En aquel rancho miserable de Alcorta (y en los campos de Alcorta. Figueroa Alcorta; ¿le suena? ahí donde está el Monumento a Los Españoles…), y en aquel frío junio de 1912 los hombres llevaban varias horas discutiendo la situación y sin resolver el momento adecuado para iniciar una medida de fuerza. María Bulzami, la dueña de casa, trajinaba alrededor del fogón, donde sobre una trebe hervía la olla del modestísimo puchero. En aquellos tiempos los hombres hablaban, y las mujeres escuchaban, hasta que María dijo “Estoy cansada de escuchar de cuando se va a hacer la huelga, y si va a ser mañana o la otra semana, y siguen hablando en la casa sin ponerse en marcha de una vez”. Y agregó. “La huelga empieza ahora” y pateó la olla, agregando “para mí la huelga empezó ya, acá no se cocina más”. Y así comenzó el movimiento que se dio en llamar “El Grito de Alcorta”, origen de la Federación Agraria Argentina.

Como una burla a la memoria de María Robotti de Bulzami, la mujer del arrendatario en los campos de la familia Alcorta, en la Avenida Figueroa Alcorta, ahí en el Monumento a los Españoles, los actuales dirigentes de esa entidad se cagaron en su memoria en el año 2008.

Disculpen la grosería. Ya veremos como llegaron ahí.

Una acotación que no es casual: José Figueroa Alcorta fue el Presidente de la Nación en los fastos del Centenario de la Revolución de Mayo, y años después fue Presidente de la Corte Suprema de Justicia que convalidó con su acordada del 8 de Setiembre de 1930, el Golpe de Estado contra Yrigoyen, sentando así la jurisprudencia que amparó a todos los Golpes de Estado posteriores.

—-Antonio (el Mayolero)

Califica esta publicación

Comentarios

comentarios

Categories: Agropecuaria, Historia