Formación y transformación del “Sujeto Agrario”(De la Oligarquia terrateniente a la Oligarquia Financiera)

Formación y transformación del “Sujeto Agrario”(De la Oligarquia terrateniente a la Oligarquia Financiera)

casco-La-Candelaria

Quedó dicho hace unos artículos más atrás de cómo el reparto de tierras post conquista del desierto (Gobernar ¿es poblar?) adjudicó grandes extensiones a especuladores, comerciantes y amigos del poder en general. Otras extensiones fueron loteadas y vendidas en remates públicos a «inversores» en Francia e Inglaterra. Algunos simplemente especularon y vendieron a buen precio lo que les había costado monedas.

Otros, empezaron a tomarle el gustito al asunto, y comenzó con el tiempo a valorarse socialmente la anteriormente despreciada condición campesina, al visualizar la importancia de los terratenientes ingleses (los landlords) con sus imponentes residencias campestres y sus cotos de caza, y empezaron a soñar con ser condes o marqueses y renegar de la Revolución de Mayo, y más aun de la derrota que se les infligiera a los Ingleses en 1806 y 1807.

Pero, bueno, la cosa ya estaba así, entonces había que arreglarse construyendo impresionantes mansiones campestres en los cascos de sus Estancias, reproduciendo como farsa el imaginario del castillo del Señor Feudal rodeado de las míseras viviendas de sus «siervos de la gleba» reemplazadas aqui por los ranchitos de los colonos, y no menos impresionantes residencias en la capital del país, agregando además sus residencias de veraneo en Mar del Plata.

Yo me suelo castigar mirando «El País de las Estancias» por el canal rural donde la conductora (Yuyú Guzmán, una especie de Mirtha Legrand campestre) muestra esos cascos impresionantes. Al habitante de Buenos Aires le recuerdo que lo que hoy es el Circulo Militar frente a Plaza San Martín era una casa de familia (de la Familia de José C. Paz, hijo de Máximo Paz, cuyos campos estaban el la zona cercana a Alcorta) , y que el sector VIP del Hyatt Park también era una casa de familia (la familia Duhau, aquel Estanciero presidente de la SRA y Ministro de Agricultura que mandó un matón a matar a Lisandro de la Torre en plena sesión del Senado).

Entonces esas extensiones de campo eran propiedad familiar. Es decir, eran propiedad de personas físicas. Pero como las personas físicas por mucho dinero y propiedades que tengan, al final se mueren como cualquier poligriyo, vienen las sucesiones, y su secuela de subdivisiones. De yapa, como la Santa Iglesia manda, esas familias solían ser prolíficas por lo que al paso de un par de generaciones, las grandes estancias se trasformaban en estancias nomás, con lo que se complicaba el mantenimiento del tren de vida. Ya no se podían pasar seis meses en Europa cada año…

Como quiera que sea, se impuso una escala de valores diametralmente opuesta a la existente. Adquirió prestigio social ser estanciero. Y aquel comerciante (y años después industrial) exitoso, solo era reconocido socialmente si tenía campo. Asimismo los profesionales (Médicos, Abogados) más que por sus éxitos profesionales, eran aceptados y respetados socialmente por haberse convertido en terratenientes. (Y esto aun persiste en los pueblos de campaña o queda más en evidencia).

Pero entonces se abrió una puerta. La S.A. La persona física propietaria formaba una S.A. con su mujer y sus hijos, y le vendía su estancia a esa S.A. A su fallecimiento, en lugar de subdividir tierra, se subdividían sus acciones, y se mantenía la unidad de explotación indivisa.

Era una buena solución. Pero por ahí aparecían gobiernos populistas que miraban mucho las grandes extensiones, y los gringos de la FAA que habían tomado alas se la pasaban jeringando con la reforma agraria, y los impuestos progresivos y todas esas cosas de los maximalistas. Decí que teniéndolos con la rienda corta más o menos se los podía manejar y cobrar los arrendamientos…

Entonces se armó el trencito. Se subdividió el campo. Y se formaron cuatro o cinco fracciones bajo el mismo esquema de S.A. familiar. El único objeto de esa S.A. era alquilar ese campo a otra S.A. cuyo único objeto era explotar esos campos. La S.A. que hacía la explotación estaba constituida por las otras S.A. Con lo cual todo quedaba igual pero distinto.

Yo acá tendría que hacer un dibujito para hacerlo mas entendible pero como no tengo la más puta idea de como hacerlo en la pantalla, va a tener que leerlo despacito dos o tres veces hasta que entienda que se arma un entramado de personas jurídicas que se sobre o sub facturan a sí mismas según la batuta del estudio contable que maneja la cosa que generalmente pertenece a alguno/s de los directos involucrados en el negocio.

Inclusive, algunas de esas sociedades se trasformaron en acopiadoras de su propia producción y de paso de algunos otros similares (o constituyéndolas en sociedad con estos terceros), que suelen ser clientes del mismo estudio.

O sea un hermoso entongue más apto para el negreo que cualquier otra cosa. Más si Aguinis les dice que evadir es un acto de patriotismo…

Mal que mal, ese entramado mantenía una especie de ética productiva heredada de los fundadores que a su manera habían trabajado, al menos para cubrir su conciencia y decir que eso lo habían hecho trabajando. Hasta que llegó la Patria Financiera. Y ahí se dieron vuelta todas las escalas de valores, y los que empezaron a tallar fueron los Licenciados y los Administradores de Empresa, que renegaban de tanta propiedad inmueble, porque «había que estar líquido» para entrar y salir de las posiciones financieras, y bursátiles. Y por allí, esos enormes cascos lo único que generaban eran gastos, y sus enormes parques estorbaban. Algunos por suerte estaban cerca de las grandes ciudades y se lotearon como country. Otros, en medio de la vasta extensión se han transformado en lujosos Hoteles de Campo que sirven fundamentalmente para el blanqueo de capitales.

A tal punto se han subvertido los valores tradicionales que (no sin algunas agrias discusiones internas) hace tres años un toro de Werthein fue primer premio en Palermo. «Brasevisto» ¡»Sunescandalunabus»! ¡¡¡Un judío cabañero!!!! Y para mayor afrenta posó junto al toro como corresponde ¡con la kipá!

Esta es una de las patas del Sujeto Agrario pasado y su transformación hasta la actualidad, y hay que tenerla en cuenta, para entender el porqué de ciertas actualidades.

Ya veremos otras.

— Antonio (el Mayolero)

Califica esta publicación

Comentarios

comentarios

Categories: Agropecuaria