Hemingway, de Cuba, con amor

Hemingway, de Cuba, con amor

“Por amor” Ernest Hemingway rechazó en su momento un “llamado” de Washington a dejar Cuba, un incidente vital en la vida del escritor que lo confirma como una especie de alma cultural del “deshielo”.

La clave de tal revelación está en la finca La Vigía, en las afueras de La Habana, donde Papa Hemingway residió entre 1939 y 1960, cuando dejó Cuba para siempre. En 1961 se suicidó en Estados Unidos. La finca “es una cápsula virtual del tiempo”, opinó William Dupont, profesor de arquitectura en la Universidad de Texas en San Antonio, quien durante los últimos 11 años ha sido consultor para la restauración de la casa de Hemingway en Cuba.

Dupont fue citado por el periodista Steve Bennett, en el medio estadounidense San Antonio Press News para un artículo que ahora publicó íntegramente la página digital Cubadebate.

Bennet tocó un punto delicado para los biógrafos del autor de “Adiós a las armas”, que es la razón por la cual decidió marcharse para siempre de la isla a poco mas de un año de triunfar el 1 de enero de 1959 la revolución encabezada por Fidel Castro, que llevó a un sistema basado en conceptos comunistas.

“En 1960, el embajador de Estados Unidos en Cuba condujo 9 millas fuera de La Habana hasta Finca Vigía, donde había sido invitado varias veces, para informar a Ernest Hemingway que Washington tenía la intención de romper los lazos con el gobierno de Fidel Castro”, narró Bennet.

El periodista citó a Valerie Hemingway, secretaria del escritor en ese momento y quien después se convertiría en su hija adoptiva, sobre lo que pasó con esa gestión. Escribió en 2007 para la revista Smithsonian que Papa “se resistió a la sugerencia, con fuerza” pese a que “los funcionarios estadounidenses pensaban que sería mejor si Hemingway demostrara su patriotismo, renunciando a su amada casa tropical”, recordó.

El objetivo central del trabajo periodístico fue describir los esfuerzos financieros del gobierno cubano y la Fundación Vigía Finca, con sede en Massachusetts, Estados Unidos, para restaurar y mantener la casa de la finca habanera, que es ahora un museo.

Las afirmaciones de que Hemingway se fue de Cuba “en desacuerdo” con el comunismo han sido refutadas por algunos de sus parientes y por biógrafos. No obstante, el “deshielo” entre la isla y Estados Unidos ha reafirmado la reputación de Papa de ser una especie de “alma cultural” de ese proceso.

Ya hace seis años, en 2010 se celebró en Cuba el 50 aniversario de un encuentro público entre Fidel Castro y Hemingway. Ambos conversaron frente a las cámaras de la prensa el 15 de mayo de 1960 con motivo de un Torneo Internacional de Pesca de la Aguja con sede en Cojimar, una comunidad pesquera a menos de 10 kilómetros del centro de La Habana. Las fotos parecen elocuentes y pueden encontrarse fácilmente en Internet. Castro, entonces de 33 años de edad, y Hemingway, de 60, aparecen compartiendo trofeos, estrechándose las manos, y conversando entre sí sonrientes.

En julio de 1960, apenas dos meses después de ese encuentro, Hemingway se fue para siempre de la isla para residir en una casa en Idaho, que había comprado desde 1959. Tras su regreso a Estados Unidos, comentó al New York Times que estaba “encantado” con el derrocamiento por los rebeldes de Castro del régimen de Fulgencio Batista.

Ansa

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