¿Te acordás, hermano? ¡Que tiempos aquellos!

¿Te acordás, hermano? ¡Que tiempos aquellos!

Estábamos en Plaza de Mayo indignados, nos habían rebajado el sueldo. Justo al lado nuestro unos estudiantes reclamaban por la baja del presupuesto educativo, ¿te acordás?

Nos habían prometido educación, trabajo, seguridad, sin embargo……..
Los Bancos se habían quedado con tus ahorros de muchos años de laburo y mi sueldo, lo poco, lo retiraba del cajero por cuentagotas, vos ni eso.
Como a otros, se te caían las lágrimas de impotencia en la puerta de las “Instituciones” Bancarias, no recuerdo bien si golpeabas con una madera o un pedazo de metal los portones cerrados ¡Que bronca teníamos, te asombró ver a Nito Artaza,  vociferaba indignado porque su guita estaba,  confiscada, como la de todos. ¿Sabes una cosa? hoy está junto a los mismos que se la quedaron, quieren ser gobierno. ¡Qué raro es todo!
¡Como maldecíamos en la cola de los “cajeros”!, no podíamos retirar el sueldo entero, apenas para sobrevivir. ¿Te repito lo que decías? No, no voy a ser maleducado, eso era pura bronca….
Me acuerdo que era la primera vez que estábamos con esa gente;  muy humildes todos, les decían “piqueteros”.  Comprendiste que eran como nosotros pero con más hambre. Ellos no tenían trabajo, ni educación, ni esperanzas, protestaban por tanta injusticia, estaban afuera del “sistema”,  estaban afuera de todo ¿Te acordás?

Los pibes más chicos estaban asustados, lloraban, las madres los consolaban.  Tenían  sus caras curtidas de sufrimiento y las panzas grandes de tantas hambrunas.
Mirábamos “azorados” y no lo podíamos creer. Los diarios, la tele, eran increíbles, ¡Aplaudían la política económica y la gente se moría de tantas carencias!
Querían tapar lo que el país ya sabía, había millones de pesos en danza, se había aprobado la ley “BANELCO”, los trabajadores perdían sus conquistas mientras ellos se emborrachaba con Champang comiendo Sushi.
La corrupción era generalizada, en el congreso se vendía todo, cada ley tenía su precio .El vice de esa época tuvo dignidad, renunció. Clarín lo criticaba, se le caía un gobierno títere y culpaba a los que nos oponíamos a la entrega de nuestro país.
Otra vez el ajuste era sobre los trabajadores, ellos gobernando para una minoría repartiéndose millones y vos desocupado;  te sentías un náufrago.
¿Te acordás esa mañana? querías ayudar a un pibe que se moría, le habían pegado un tiro, los cadáveres estaban tirados en plena calle y nadie podía hacer nada . La policía tenía orden de reprimir. Vos corrías por Avenida de Mayo como yo, como muchos, Clarín decía que los muertos eran por la crisis, nosotros vimos a los uniformados tirando balas a la gente, no a la crisis.
Éramos cien, mil, millones con las cacerolas o las bocinas. Todo el país en un solo grito, ¡Que se vayan todos! ¡Que no quede ni uno solo!
Cuánta angustia, cuánto dolor, no parabas de gritar, ¡no lo podíamos creer!
¿Dónde quedaron las promesas de un país mejor? “¡Se acabó la fiesta de unos pocos!” Había prometido ese hombrecito.
¡Me voy a poner al frente de la inseguridad! Era verdad ahí estaba ese presidente Radical, al frente de la inseguridad ciudadana, generándola, nunca hubo tanta desde la época de los milicos.
¡Cuanta mentira! Siempre promesas, siempre fracasos. ¿Hasta cuándo nos van a robar la esperanza de un país para todos? , me preguntabas.
No podía ser cierto lo que veíamos; el helicóptero despegando despacio, parecía suspendido en el aire, abajo una multitud desorientada. No se sabía que pasaba. Las jornadas anteriores repiqueteaban en nuestras cabezas, estado de sitio mediante. Sonaban en los oídos, como en un concierto, las miles de cacerolas abollándose entre sí.  “Es el fin del país”  me dijiste, yo asentí con la cabeza.
En el Banco Central no había Dólares de reserva  ¿Donde está la guita? nos preguntábamos; Megacanje, Blindaje, palabras vacías para engañar al pueblo.
Solo cenizas dejan los gobernantes ineptos, nada quedó en pie, todos eran interrogantes sin respuesta y lo más triste era que, como siempre, el país sufría ese descontrol de muerte y miseria, mientras los “Republicanos” comían en Puerto Madero para no estar cerca del horror que ellos provocaron.
Los pronósticos más optimistas decían que pasarían por lo menos 15 años antes que el país vuelva a ser el de antes.
Estábamos en el default más grande de la historia,  nadie nos prestaría un dólar. Nadie nos daría créditos.
Es imposible pagar esa deuda, decías. Estábamos en el peor de los mundos.

La guerra civil estaba ahí, a un paso, los responsables de tanto espanto “desaparecieron” .El “Club del Trueque” nos permitió cambiar unas herramientas por una horma de queso….¡Cuanta pobreza! ¿Te acordas ,no?

Hubo un largo, casi eterno silencio. Cambiamos presidente tras presidente. Fue todo caos, sufrimiento, angustia, desesperanza. Nosotros, la gente, en medio de todo eso con los miedos a cuestas,¿ te acordás?
Leíamos diariamente sobre el “riesgo país” , superaba los miles puntos , no sabías qué representaba pero sabías que todo se había derrumbado junto con tus expectativas,  las mías, las de todos.
Hoy te quejàs. ¿Qué pasó, te olvidaste? Ahora te están queriendo convencer que está todo mal y vos sabes, como yo, que no es así, más allá de lo que digan algunos diarios.
Le pagamos al Fondo Monetario al contado y con nuestros ahorros, crecimos como nunca en nuestra historia. Tenemos  millones de dólares de reservas en el Banco Central, estamos  sin desocupación, superamos una crisis mundial inédita sin sentirlo.
El mundo “explotó” y seguimos creciendo, tuvimos record de venta de autos, las playas desbordan de gente disfrutando de una nueva Argentina.

Si ya sé, esta parte la tenés clara, no sigo,¡ pero la otra también!, ¡no te olvides!
Ellos quieren volver. Son los mismos, son los depredadores de siempre. Son los que estaban escondidos en silencio, como larvas de insectos “venenosos”, dispuestos a todo. Quieren recuperar el tiempo perdido. Se valen de tu olvido.
Tienen aliados poderosos y ya prometieron “cumplir” con tal de recibir apoyo. Están revueltos en nidos oscuros preparados para “devorar” lo que tanto nos costó juntar.

Otra vez a lo mismo, un país de ajustes permanentes, un país para pocos, un país gobernado por los monopolios, los buitres, las patronales del campo.
Ojo, son todos iguales, como larvas que son se van a comer entre ellas. Son venenosas, letales, voraces, si las dejamos crecer nos comen a nosotros, al pueblo, al país.

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