Y DALE CON LO MISMO…

Y DALE CON LO MISMO…

 

Y DALE CON LO MISMO…

 

Puede ocurrir que nos gane el hartazgo, tanto para quienes solemos elaborar editoriales como para sus destinatarios.

Y no es sólo por la simple recurrencia o la falta de ideas, o la ausencia de hallazgos. Sucede que todo esfuerzo por alertar, concientizar, prevenir, denunciar, es insuficiente para posicionar a gran parte de la sociedad en defensa de sus derechos, garantías y libertades.

 

No es la primera vez que el neoliberalismo se entrona en el poder cometiendo toda clase de delitos, amparándose en la supuesta legitimidad que le da una también supuesta victoria electoral.

Si bien cuentan con seguidores y simpatizantes, como las y los aplaudidores de cuanto crimen se cometa contra los “diferentes”, contra los desclasados, contra los marginados y empobrecidos; el número nunca les alcanza para legitimar la barbarie, el vaciamiento, la destrucción del aparato productivo nacional, las reservas y el constante pisoteo de leyes, en especial de nuestra carta magna, la Constitución Nacional.

 

Decimos que no es la primera vez que el neoliberalismo asola nuestra tierra, pero en esta oportunidad, tal como venimos sosteniendo, su paso destructor es mucho más acelerado del que hayamos conocido.

Saben que no cuentan con mucho tiempo para que los, convenientemente, desprevenidos se den cuenta cómo les afecta de manera directa la destrucción de la Nación.

 

Y tal vez si sólo fuese una cuestión meramente económica la afectada por esta “dictocracia”, es probable que sólo se lo asumiera como una tragedia o mal menor. Pero no es solamente económico el tema, es profundamente humano. El cómo afectan a cada ser las medidas anti-patria de estos gerentes menores del poder imperial mundial, es un tema gravísimo.

Para peor, no es solamente Argentina, todo el Continente es afectado por esta criminal ola neofascista.

 

Ahora bien, todo el andamiaje montado para la destrucción del aparato productivo nacional, del salario, de las oportunidades, etc. viene acompañado de otros no menores detalles (el término detalle es un eufemismo…).

Para lograr sus metas cuentan con la complicidad consciente e inconsciente de un gran número de seres que se han posicionado decididamente en contra de la vida.

La creciente sucesión de asesinatos en manos de uniformados y de comunes que pretenden condenar sin juicio por el crimen que sea, colabora con la destrucción casi irreparable del tejido social, bastante dañado desde décadas atrás.

 

Se han escrito y se escriben incontables editoriales, análisis, trabajos que tienen íntima relación con cómo ha aumentado la pobreza, la indigencia, como así también la desnutrición, el desempleo, la deserción escolar; todos flagelos que se plasman en el debilitamiento de un gran sector social que se ve imposibilitado de aspirar a un nivel un tanto mejor para transitar su existir.

 

El imperialismo mundial, en su afán destructor y de dominación, con su imparable fábrica de pobreza y exclusión, promueve el odio, el racismo, la discriminación y va logrando que gran parte de la población -sin considerar su responsabilidad ni el modo en que le habrá de afectar también en el corto y mediano plazo su accionar- se sume a la escalada criminal que deja un tendal de miseria y dolor en su lamentable camino.

 

Podríamos recurrir estudios donde se reflejen tanta desolación y destrucción, pero sería insistir con lo que venimos alertando desde hace bastante tiempo.

Tal vez no queramos cansar, tal vez nos estemos hartando…

 

Entre todo lo que hemos venido sosteniendo en relación con los peligros a los que estamos expuestos, hemos hecho, referencia al peligro que implica la presencia en el continente de factores foráneos que, con diferentes argumentos, van invadiendo nuestros territorios.

 

El Comando Sur de los EE.UU. con el acompañamiento de la reflotada IV Flota, han venido aumentando su presencia en nuestra Patria Grande. Las bases diseminadas a lo largo y ancho del territorio dan cuenta de la no tan silenciosa invasión.

Desde México hacia todo el Sur de nuestro Continente, el despliegue ha sido formidable, con las excusas de las ayudas humanitarias y las intervenciones ante supuestos desastres naturales.

A esos cuestionables motivos les han agregado las sospechas de narcotráfico como de células del terrorismo internacional, cuando muchos sabemos perfectamente que quienes diseminan esas sospechas son los responsables por el aumento en el tráfico y consumo de estupefacientes como de los ya conocidos atentados de falsa bandera.

 

Tenemos un peligro bien latente por delante, respecto de esos atentados de falsa bandera como lo han sido muchos en todo el globo, con un solo sospechoso real: el nazi-sionismo imperial.

Las posibilidades de intervencionismo en la Región son muy altas, fundamentalmente teniendo en cuenta eventos que se realizarán y que convocarán a muy altas personalidades de la política global. Concretamente nos referimos al evento del G20 que tendrá lugar en Argentina.

Con la excusa de no contar Argentina con recursos tanto profesionales como materiales para garantizar el “normal desarrollo del evento” y la vida de cada mandatario, habrán de desplegarse uniformados (y no uniformados) de fuerzas, agencias foráneas.

No extrañaría que previo al evento, durante el mismo o inmediatamente después, ocurra un atentado de falsa bandera con el que justificar otra instancia de intervencionismo.

 

Repasemos un poco lo que intentamos expresar.

Sabemos, saben que no cuentan con mucho tiempo para lograr la destrucción y sumisión de Nuestra Patria. Más allá de las supuestas intenciones de prolongar mandatos.

Sabemos que tanta destrucción, como el profundo y criminal endeudamiento vinculado a la entrega de territorio, van de la mano con la intromisión foránea de fuerzas y agencias.

Sabemos de la corrupción que ya es imposible disimular.

Sabemos que atentados de falsa bandera pueden sucederse en adelante para justificar todo intervencionismo que les sea posible.

Sabemos que vienen por nuestros recursos, nuestras riquezas, nuestros bienes. Agua, minerales, hidrocarburos y mano de obra barata, esclava, son sus metas, sus objetivos.

 

Y también sabemos, al menos somos testigos, de un lerdo andar de las clases supuestamente dirigentes. Ello nos complica aún más el panorama.

¿Porqué? Porque desmovilizan.

 

Entonces, ¿qué tenemos por delante? Más allá de un panorama desesperante y desesperanzador, como siempre, aunque muchos se han encargado de invalidarlo, tenemos el presente y futuro en nuestras manos.

Nosotros, nosotras, tenemos la posibilidad de transformar tanto realidad como los tiempos por venir.

Sin lucha no hay victoria, sin resistencia con contraataque no hay freno a la enajenación de nuestra Patria y nuestros sueños.

El Subcomandante Marcos expresaba alguna vez “el único camino es luchar y juntarse con otros”

 

No solamente con memoria y reclamo de juicio y castigo es que habremos de recomponer nuestras laceradas independencia y libertad. Militancia concreta en las calles, en las plazas reclamando nuestros derechos y luchando por nuestra dignidad es la urgencia del momento.

Militancia decidida y destrucción completa del aparato desinformador y genocida deben ser metas a concretar en el corto plazo. También una recomposición total del sistema judicial, tan mercantilizado y traidor del interés nacional.

 

Debemos recuperar el control de nuestros destinos, y no sólo en palabras, en frases, en slogans que peguen, o en cantitos que nos arranquen alguna sonrisa. Debemos recuperar el control de nuestros destinos de manera concreta y definitiva, haciendo frente a la opresión y la destrucción.

 

A nosotros tampoco nos queda mucho tiempo, debemos tomar consciencia de que nos urgen medidas y acciones para frenar tanta destrucción y barbarie institucionalizada.

Y para ello debemos asumir, en cada lugar, en cada trinchera, nuestra responsabilidad y compromiso con nuestra existencia, con nuestra descendencia, con nuestro futuro y también con nuestro pasado, aquél de lucha por los mismos motivos que nos convocan hoy.

Tenemos un pasado, una historia plagada de heroísmos a la cuál debemos honrar con nuestras acciones, con nuestros compromisos.

 

Y sí, dale con lo mismo, porque hasta que no tomemos consciencia y actuemos en consecuencia, seguiremos insistiendo para que despertemos de este lamentable y criminal letargo que nos sumerge en la desmemoria, en la apatía y en la ignominia.

 

Sí, vamos a seguir insistiendo hasta que seamos realmente dignos de la mirada de los auténticos padres de la patria que con sus luchas y enseñanzas marcaron los destinos a los que debemos llevar a nuestra Nación.

 

Que así sea. 

 

 

NORBERTO GANCI –DIRECTOR- 

El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

http://.elclubdelapluma.wordpress.com

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